Raro...
ahora sólo quiero que me envuelva la rutina,
que suene mi reloj,
que la luna me despierte,
que las mañanas sean eternas,
los descansos de media hora,
que los cafés espabilen,
quiero relaciones frías de oficina,
rumores, carpetas, teclados,
y folios, muchos folios...
domingo, 17 de agosto de 2008
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