Es la despedida, lo sabes ¿verdad? hacía unos días que el reloj lo venía anunciando. Como esas verdades que laten fuerte, pero que no quieres afrontar, porque son lo contrario a lo que quieres. A veces somos nosotros cotra el mundo, todo lleno de contratiempos y señales que te dicen que basta, que dejes de intentarlo porque no es así como debe ser. Así que aquí estoy, escribiendo punto y aparte de nuevo. Contigo dos veces. Y no más, dice mi corazón cansado. Espero llenarme de fiestas, amigos, risas, y quizás volver a encontrarte en alguna esquina, cuando los dos estemos de vuelta de todo, o de vuelta de nada, y nos contemos batallas. Quizás sea así como funciona siempre, y no de otra forma. Soy la que te espera, haciendo mi vida, soy en la que piensas en tu día a día. Volveremos a felicitarnos el año nuevo, a decirnos "¿cómo te va?" con cara de amigos que han conseguido no enfadarse después de todo, y seguir dando puntadas a esta amistad engañosa. Volveremos a vernos en los bares, a no saber lo que pasa por la mente del otro, a pensarnos en la distancia. A creer que olvidamos. Sigue con tus sueños. Yo perseguiré los míos.
Adiós, chico de las ensaladas.
sábado, 4 de octubre de 2008
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