martes, 14 de octubre de 2008

Individualidades

Por estos días juego a ser feliz, a desbordar el vaso de agua, a cubrirme de recuerdos que luego esta cabecita despistada te pueda contar, para que luego tú me cuentes los tuyos. Dicen que antes que dos, somos uno, que antes que vecinos, hermanos o amigos, somos uno, que piensa, siente y padece. Por eso madrugamos, nos sacamos el carnet, leemos nuestras novelas favoritas, pagamos una entrada en el cine para ver la película que quiere ver nuestro amigo, sacamos al perro, tomamos café templado con un poco de azúcar, somos tímidos a la hora de salir a bailar y tiene que estar la pista llena para que nos lancemos, ahí, desapercibidos, como quien no quiere la cosa, pero al final salimos; nos tomamos esa cerveza contando batallitas y antes de dormirnos nos preguntamos si todo el mundo tiene las mismas pocas ganas de comenzar mañana otra vez la rutina de cada día, o si sólo soy yo, la que piensa, la que siente ésto...La sangre nos golpea por dentro cuando nos tocan a los que queremos, y nos damos cuenta de que más les queremos cuando sentimos eso precisamente, que la sangre nos golpea. Nuestra comida favorita es la comida china pero hace más de un año que no pisamos el chino porque a nuestra mejor amiga no le gusta ese tipo de comida, y siempre cedemos. A veces recordamos con más intensidad sin saber por qué a una persona que menos tiempo ha pasado por nuestra vida, o con la que fuímos a destiempo, que a aquel que más tiempo pasó a nuestro lado y que se supone fue más importante. A veces con el tiempo nos damos cuenta de cosas que antes no veíamos. Unos días somos un libro abierto y otros nos queremos ni que nos miren, porque nos sentimos feos. A veces somos uno, que quiere ser dos.

No hay comentarios: